Es el 26 de diciembre, justo tras el día de Navidad.
En esta jornada se celebra una asamblea en la que todo el pueblo puede opinar y exponer abiertamente sus propuestas, quejas, consejos o sugerencias sobre la organización y el discurrir de las inminentes fiestas de Moros y Cristianos. Además, los capitanes de las comparsas se presentan ante las autoridades locales. Esta singular Asamblea, el Cabildo, es prácticamente única en todo el ámbito levantino donde se celebran fiestas de Moros y Cristianos.
El Día del Cabildo sirve como excusa perfecta para salir a la calle con ánimo de alegre fiesta. Amigos y compañeros de comparsas toman el pueblo y junto a su banda de música, guiándose por los toques de la "campanica", se acercan a la ermita de San Blas para la feliz reunión anual.